Port Saplaya · Alboraya · Octubre de 2025
Nueve láminas mientras el sol baja de veinte grados a uno
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Port Saplaya se dibujó en los años setenta a las afueras de Alboraya, y no se inspiró en Venecia. Se inspiró en Port Grimaud, un pueblo que un arquitecto francés levantó sobre una marisma de Saint-Tropez en 1966 y al que llamaron la Venecia provenzal. Los colores de las fachadas los eligió una interiorista. Hoy el ayuntamiento prepara una ordenanza para fijar la carta de colores, porque los vecinos han ido metiendo azules y verdes que estropean la idea original. Es un sitio obligado a seguir pareciéndose a un sitio en el que nunca ha estado.
Estas nueve láminas son dos horas seguidas de una tarde de octubre. En ese rato el sol baja de veinte grados sobre el horizonte a uno, y hace todo el trabajo: levanta el decorado, lo sostiene media hora y lo suelta. La línea de abajo se puede arrastrar, y marca dónde estaba el sol en cada lámina.
No hay nada preparado. Un niño espera con la mochila del colegio, un hombre limpia un barco, dos amigas hablan contra una pared descascarillada. Lo italiano está en la luz, no en el pueblo. Cuando la luz se va, en la última lámina, quedan bloques de pisos recortados contra el mar.
El sol todavía está a veinte grados, pero le llega al pueblo por detrás. En estas dos láminas apenas un 2% y un 7% del encuadre recibe luz directa, las cifras más bajas de la serie. Los colores ya están ahí; los está enseñando el cielo, no el sol.
Veintidós minutos, de las 17:48 a las 18:10. El sol cae de quince grados a once y le entra de lado a todo. Es el tramo en que el sitio hace aquello para lo que se construyó: parecer la Riviera. La saturación media sube a 0,50, la más alta de la tarde, y ya no vuelve a subir.
Por debajo de diez grados el sol ya está detrás de los edificios y solo alcanza lo que sobresale: mástiles, torres, la escollera. El color se retira por donde vino y la saturación baja de 0,50 a 0,30. Nadie ha cambiado nada, sencillamente se está apagando.
El pueblo dura lo que dura la luz.
Ficha de la serie
Esto empezó como un reto de facultad: diez fotos, tema libre, manual y en RAW. Fui a Port Saplaya porque está cerca y porque es bonito, y lo revelé buscando postal italiana, con la banda sonora de una película en la cabeza.
Al medir los archivos para montar esta sala apareció otra cosa. Las nueve que quedan van seguidas, de las 17:18:48 a las 19:08:34, con el sol cayendo de 20,5 grados a 1,1 sobre el horizonte. El orden de la sala no lo elegí yo: lo había elegido la tarde. Una décima se quedó fuera porque había perdido la hora, y en una serie que va de eso no podía entrar.
El sitio tampoco era lo que yo creía. No imita a Venecia, imita a otra imitación. Eso no le quita nada. Sigue siendo bonito a las seis y cuarto.
Todas las imágenes son obra de Javier Elías Galán y están protegidas por derechos de autor. Se publican en baja resolución y solo para su consulta en pantalla. No se autoriza su descarga, reproducción ni uso comercial sin permiso escrito. Para licencias, prensa, dosier o copias de exposición, escríbeme y te lo envío. Las personas que aparecen en las láminas fueron fotografiadas en espacio público y sin dirección alguna; si alguna se reconoce y prefiere no aparecer, escríbeme y la retiro. Port Grimaud se cita únicamente como antecedente arquitectónico; esta serie no está asociada ni patrocinada por ninguna de las dos urbanizaciones.